El material combustible natural de la región de la Araucanía son desechos agrícolas


Por: CONAF
Incorporación de rastrojos es una alternativa moderna a las quemas agrícolas

Cuando pensamos que la temporada de incendios va en baja y que la lluvia de los últimos días dan un respiro, reaparece el fenómeno tradicional en los campos del sur del país: las quemas agrícolas, que cuando son ilegales, puede desencadenar descontrol y propagación de incendios forestales.

CONAF precisa que en la temporada pasada, se originaron 89 incendios forestales en La Araucanía, con consecuencia directa de faenas agropecuarias, que afectaron 2 mil 734 hectáreas.

 

 

Para el director de CONAF Araucanía, David Joaunnet, la capacidad que tiene el fuego de propagarse rápidamente y de convertirse en un incendio depende en gran medida de la calidad, cantidad y disposición del combustible en el paisaje. Recordó que el paisaje regional es agrícola, por lo tanto, es el material combustible natural que tenemos con sementeras, con desechos o rastrojos de cereales, luego de la cosecha, un escenario que puede ser altamente propicio para la ocurrencia de incendios.

Esta práctica de prender fuego a los desechos de la cosecha para “limpiar” la tierra y dejarla lista para la nueva temporada de siembra, no forma parte de la agricultura moderna y está obsoleta en países desarrollados. Sin embargo, como técnica es eficiente, rápida y económica.

Según el Catastro de Bosques, en la región de La Araucanía existe una superficie de 783 mil hectáreas utilizadas para la agricultura y ganadería. CONAF a su vez, reportó en la temporada pasada, 154 mil 116 hectáreas, trabajadas legalmente para quemas, que corresponden a 4.081 avisos autorizados. ¿Qué pasa con el resto de la superficie?

Una de las alternativas reales al uso de quemas es la incorporación de rastrojos, tal como lo enfatizó el seremi de Agricultura Alberto Hofer, quien hace un llamado a evitar las quemas no autorizadas.

“Estamos en este predio en Quino, viendo una práctica de incorporación de rastrojo, que es una medida a la cual debería atender la mayoría de la agricultura en la región. En época de verano, el riesgo de incendios forestales es conocido, por lo tanto, en la medida que tengamos la infraestructura de maquinaria y de tecnología, implementar prácticas de incorporación de rastrojos, especialmente en aquellos suelos rojos arcillosos, donde los niveles de materia orgánica son menores”, explicó.

Francisco Rival es propietario del Fundo Santa Lea, en el sector de Tricauco a 20 Km de Traiguén. Hace dos años incorpora rastrojos de lupino y raps, para evitar el riesgo de las quemas y para incorporar materia orgánica al suelo.

“Usamos esta práctica hace dos años, con resultados productivos distintos a lo que hacíamos antes. Son modalidades diferentes, las dos con ventajas y desventajas. Hay buenos resultados, es una estrategia de control de malezas. El rastrojo de trigo y avena no podemos incorporarlos todavía, por la gran cantidad de residuos que quedan, así que sólo trabajamos con raps y lupino, con buenos resultados”, aportó el agricultor.

Por último, el director regional de CONAF dijo que esta práctica consiste en que el material vegetal que queda expuesto, rápidamente se incorpora al suelo y así evitamos riesgos de incendios.

“El país está viviendo particularmente en esta temporada una situación muy crítica con los incendios forestales. Hay una tendencia a nivel mundial de ocupar alternativas agrícolas al uso del fuego y lo que estamos viendo aquí, es una buena experiencia, de lo que es la incorporación y no uso del fuego para los rastrojos agrícolas”, concluyó Jouannet.